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Conversando con Martín Mena: oratoria, comunicación y liderazgo en tiempos digitales

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    ILCE
  • hace 17 horas
  • 4 Min. de lectura

Bienvenidas y bienvenidos a una nueva entrevista. En este nuevo encuentro de la sección Entrevistas a docentes, conversamos con Martín Mena, periodista y formador en Oratoria en ILCE.


Martín Mena, formador en Oratoria en ILCE y periodista especializado en comunicación oral

En esta edición de Conversando con Martín Mena, profundizamos en su recorrido entre el periodismo y la docencia, en el poder transformador de la palabra y en cómo la comunicación asertiva se vuelve una herramienta clave para liderar, enseñar e inspirar en un mundo atravesado por la exposición constante.


Martín nos comparte su mirada sobre el entrenamiento en oratoria, los miedos más frecuentes al hablar en público y las transformaciones que ocurren cuando una persona logra apropiarse de su voz.


¿Quién es Martín Mena hoy, en su recorrido profesional entre el periodismo y la docencia?

El periodismo me invitó a descubrir una nueva pasión: la docencia. Comencé como ayudante de cátedra en materias vinculadas a la escritura en escuelas de periodismo; al poco tiempo, fui convocado para dar clases de televisión y oratoria. Como considero que “todos los días se aprende algo nuevo” no es una frase hecha, tomé distintas capacitaciones y así conocí a ILCE, donde hoy puedo desarrollarme como formador.


Si tuvieras que definirte en pocas palabras, ¿qué rasgos te representan mejor cuando pensás en tu identidad profesional?

Honestidad, responsabilidad y pasión.

Sin honestidad, no podría comunicar en medios ni hacer devoluciones genuinas a los estudiantes. Sin responsabilidad, sería imposible acercarme a la objetividad y a la precisión delante de cámara, y muy difícil ofrecer los conocimientos necesarios en cada etapa de las formaciones. Y sin pasión, simplemente no concibo ejercer ninguno de mis roles.


¿Qué significa para vos la oratoria hoy, en un mundo atravesado por redes sociales, virtualidad y exposición constante?

Mi carrera empezó en una redacción, pero entendí que me faltaba algo más para cumplir mi sueño: trabajar en televisión. Ahí puse el foco en la oratoria.

Hoy ocupa un rol central en mi vida profesional, pero también personal. Me ayudó a mejorar mi comunicación cotidiana, en ámbitos no laborales. Es un camino que transito periódicamente y que, creo, no tiene desenlace.


Desde tu experiencia como periodista, ¿qué diferencias encontrás entre comunicar para informar y comunicar para impactar o inspirar?

La diferencia está determinada por el objetivo. Como periodista busco informar y brindar datos para que el público saque sus conclusiones. El tono es importante, pero no determinante.

En cambio, como orador puedo impactar o inspirar incluso sin datos precisos. Una frase potente, una historia en primera persona o un recuerdo pueden generar emoción sin necesariamente informar. El objetivo cambia y, con él, la forma de comunicar.


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¿La oratoria se aprende o se entrena? ¿Qué cambia cuando una persona decide trabajar su comunicación?

Siempre digo lo mismo: hay una noticia buena y mala al mismo tiempo. La oratoria mejora con entrenamiento.

Cada persona parte desde un lugar distinto. Lo importante es identificar qué mejorar, con qué herramientas y con qué ejercicios.

Primero, el mensaje debe ser claro y cumplir el objetivo. Después vemos cómo eliminar muletillas, generar impacto o emocionar. Cuando alguien trabaja su comunicación, gana seguridad y coherencia entre lo que piensa, dice y expresa corporalmente.


¿Hace cuánto tiempo estás en ILCE y qué te motivó a sumarte al instituto como docente?

Tomé la formación en oratoria con Diego Lerner en el segundo semestre de 2024. Para marzo de 2025 me convocaron como staff y desde mediados del año pasado soy formador.

Me motivaron la seriedad del instituto, la apertura al diálogo y la cercanía que generan con estudiantes y docentes.


¿Cómo describirías tu estilo como formador?

Intento brindar la teoría de manera amena, generando ida y vuelta. No se trata de leer un manual, sino de dialogar, preguntar y reflexionar. La parte práctica es la más fructífera: entrenar e improvisar permiten mejorar sustancialmente la oratoria.


¿Qué buscás que se lleven tus estudiantes más allá de las herramientas técnicas?

Más que recordar lo que dijimos, me interesa que recuerden cómo se sintieron.

Muchos se animan a hablar en público por primera vez o cuentan historias muy fuertes. Busco que se lleven instantes memorables, en un espacio sin juicio y con aprendizaje recíproco.


¿Cuáles son los miedos más frecuentes al comenzar a trabajar la oratoria?

El principal es el miedo a hablar en público.

Con el correr de las clases entienden que nadie juzga y que el error forma parte del proceso. Otros desafíos —como estructurar discursos o mejorar el lenguaje corporal— quedan en segundo plano frente a ese primer gran miedo.


¿Recordás alguna transformación que te haya marcado especialmente?

Sí. Una estudiante no se animaba a hablar en público y recién expuso en la cuarta clase. No fue brillante, pero cruzó una barrera que nunca volvió a aparecer. Al finalizar la formación logró hablar en público, generar impacto, emocionar y reducir muletillas. Hoy realiza videos para potenciar su negocio en redes sociales.


¿Qué ocurre cuando una persona logra apropiarse de su voz?

Se empodera.

Descubre que las palabras tienen un poder enorme, especialmente cuando se acompañan de intención, lenguaje corporal y tono adecuados.


¿Qué relación encontrás entre oratoria y liderazgo?

Un líder con buena comunicación obtiene mejores resultados.

La clave es la comunicación asertiva: ni agresiva ni pasiva. Decir lo necesario con claridad, respeto y foco en el objetivo transforma los vínculos y el clima de trabajo.


¿Qué habilidades comunicacionales considerás esenciales hoy para docentes y profesionales?

Escucha activa, preguntas profundas y devoluciones precisas. Cuanta más información tengamos, más clara será nuestra expresión. También es fundamental conocer al público y detectar su nivel de atención.

Desde tu mirada periodística, ¿qué desafíos ves en la comunicación actual?

Veo periodistas que opinan más de lo que informan y casos de poca sensibilidad frente a hechos que impactan negativamente en la sociedad. Son desafíos que interpelan a todos los actores comunicacionales.


Si tuvieras que resumir tu vocación por la comunicación en una frase, ¿cuál sería?

“No creo en casi nada que no salga del corazón.” (Fito Páez)


¿Qué aprendizajes de ILCE aplicás en tu trabajo como periodista?

Profundizar la escucha activa y la comunicación asertiva. El intercambio con estudiantes potencia esas habilidades que luego replico en mi día a día profesional.


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¿Dónde podemos encontrarte?

Instagram: @menamartin LinkedIn: Martín Nicolás Mena

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