El experimento de Milgram: por qué las personas obedecen a la autoridad
- Equipo ILCE
- 25 may
- 2 min de lectura
Actualizado: 27 may
¿Qué investigó Stanley Milgram?
En 1961, el psicólogo Stanley Milgram, de la Universidad de Yale, realizó uno de los experimentos más impactantes de la psicología social.
Su objetivo era entender hasta qué punto las personas están dispuestas a obedecer órdenes de una figura de autoridad, incluso cuando esas órdenes pueden causar daño a otros.
Este experimento surgió en un contexto histórico muy particular, después de la Segunda Guerra Mundial, cuando muchos investigadores intentaban comprender cómo personas comunes podían participar en acciones perjudiciales bajo órdenes de una autoridad.

El experimento de Milgram sobre la obediencia a la autoridad
En el estudio participaron voluntarios que creían estar participando en un experimento sobre memoria y aprendizaje.
A cada participante se le asignaba el rol de “profesor”, mientras que otra persona (que en realidad era un actor del experimento) tenía el rol de “alumno”.
El profesor debía leer una serie de palabras y pedirle al alumno que las recordara.
Cada vez que el alumno respondía incorrectamente, el profesor debía aplicar una descarga eléctrica como castigo, aumentando gradualmente la intensidad.
Sin embargo, las descargas no eran reales. El alumno fingía sentir dolor siguiendo un guion.
Lo que ocurrió durante el experimento
A medida que las descargas aumentaban, el alumno comenzaba a protestar y pedir que detuvieran el experimento.
Muchos participantes dudaban y preguntaban si debían continuar.
En esos casos, el investigador —que representaba la autoridad— respondía con frases como:
“El experimento requiere que continúe.”
“Por favor, continúe.”
Lo sorprendente fue que una gran mayoría de los participantes continuó obedeciendo las órdenes, incluso cuando creían que estaban causando un daño serio.
Qué reveló este experimento
El experimento de Milgram mostró que la presencia de una autoridad puede influir fuertemente en el comportamiento humano.
Muchas personas están dispuestas a obedecer instrucciones incluso cuando entran en conflicto con sus propios valores o con el bienestar de otros.
Esto no significa que las personas sean inherentemente crueles, sino que el contexto social y la presión de la autoridad pueden influir en las decisiones.
Aplicaciones en liderazgo y educación
Este experimento dejó importantes reflexiones para distintos ámbitos.
En liderazgo, recuerda la gran responsabilidad que tienen las figuras de autoridad en la forma en que influyen en los demás.
En educación, ayuda a reflexionar sobre la importancia de fomentar el pensamiento crítico y la autonomía.




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