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Grupo y equipo: ¿por qué no son lo mismo?

  • Foto del escritor: ILCE
    ILCE
  • hace 2 días
  • 3 Min. de lectura

En el ámbito organizacional y educativo solemos usar como sinónimos las palabras grupo y equipo. Sin embargo, desde una mirada más profunda —como la que propone el trabajo grupal y el coaching— no significan lo mismo, y comprender esta diferencia puede marcar un antes y un después en la forma de trabajar con otros.


Grupo y equipo: diferencias fundamentales

grupo y equipo trabajando de forma colaborativa para un objetivo común

Un equipo se define como un pequeño número de personas con habilidades complementarias, comprometidas con un propósito común, un conjunto de metas de desempeño y un enfoque de trabajo por el que se sienten solidariamente responsables. Esta responsabilidad compartida es uno de los elementos clave que lo diferencia de un grupo.


En un grupo de trabajo, en cambio, las personas suelen tener una formación similar y no necesariamente comparten un objetivo común más allá de la misión general de la organización. Cada integrante responde por sus propios resultados y la responsabilidad es, principalmente, individual. Las tareas pueden realizarse de manera paralela, sin que exista una verdadera interdependencia entre quienes lo conforman.


El foco en la tarea y el equilibrio necesario

En todo grupo existe una tensión permanente entre dos dimensiones: la tarea y las relaciones. En algunos casos, la atención se centra únicamente en cumplir con la tarea, sin registrar quiénes estamos siendo mientras la llevamos adelante. En el extremo opuesto, el grupo puede volcarse exclusivamente a los vínculos, dejando de lado los objetivos a alcanzar.


El desafío está en encontrar una distancia óptima: un grupo centrado en la tarea, que no descuida los vínculos ni la dimensión humana de quienes lo integran. Este equilibrio permite trabajar con mayor eficacia y, al mismo tiempo, favorecer el aprendizaje individual y colectivo.


El encuadre como sostén del trabajo grupal

Para que la tarea pueda desarrollarse de manera efectiva, es fundamental contar con un encuadre. El encuadre establece constantes de tiempo y espacio, define normas claras y crea un marco que, al mismo tiempo, limita y contiene.

Limita porque señala dentro de qué reglas se va a trabajar, y contiene porque brinda seguridad sobre el marco en el que se desarrollan las acciones. Dentro de este encuadre es posible analizar la relación del sujeto con los otros, es decir, el campo de la interacción humana.


Es en la interacción donde se construye la identidad, ya que el conocimiento de uno mismo y del otro se afianza a través del diálogo. Toda interacción genera comunicación y aprendizaje, y para que exista un verdadero vínculo es necesario que haya necesidad del otro. La necesidad, en este sentido, organiza la interacción.


La mirada de Pichón Rivière y los roles grupales

grupo y equipo y los roles grupales según Pichón Rivière

Desde el enfoque de Pichón Rivière, el otro ocupa un lugar en función del rol que cumple en relación con la satisfacción de nuestras necesidades. En la medida en que avanzamos hacia una meta común, descubrimos que cada integrante tiene un lugar específico dentro de la trama grupal.


Así, en los grupos se despliegan roles complementarios, orientados a satisfacer necesidades comunes y alcanzar los objetivos propuestos. Un grupo puede definirse entonces como un conjunto restringido de personas que, a través de la interacción, logran satisfacer necesidades compartidas, distribuyendo roles para realizar la tarea con mayor eficacia.


Diferencias, tensiones y construcción de lo común

grupo y equipo en el ámbito laboral y el coaching de equipos

En la conformación de los grupos suele aparecer un anhelo inconsciente de fusión: el deseo de pertenecer, de formar parte de un todo. Al mismo tiempo, existe la necesidad de integrarse desde las diferencias. Estas diferencias, especialmente al inicio, pueden vivirse como hostiles, ya que muchas veces se espera que todos sean iguales.

El proceso grupal se mueve entre estos dos anhelos: ser iguales y, a la vez, diferentes dentro de esa igualdad. Reconocer y trabajar esta tensión es clave para fortalecer los vínculos y potenciar el trabajo colectivo.


Las etapas en la construcción grupal

Todo grupo atraviesa distintas etapas vinculadas a sus necesidades. En una primera etapa aparece el reconocimiento de las propias necesidades. Luego, se da el reconocimiento de la necesidad del otro. Finalmente, se construye una necesidad común, que da sentido al trabajo conjunto.


Por eso, en el trabajo grupal resulta fundamental abordar los conceptos de lo homogéneo y lo heterogéneo, lo similar y lo diferente, evitando que estas diferencias se vivan como una amenaza y transformándolas en una fuente de aprendizaje y crecimiento.


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