Trabajo en equipo: cuando un grupo parece trabajar pero no avanza
- ILCE
- hace 20 horas
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Trabajo en equipo y los bloqueos invisibles que frenan a los grupos
Trabajar en equipo no es solo juntar personas para hacer algo juntas. Muchas veces un grupo se reúne, conversa, intercambia ideas y parece estar en movimiento… pero aun así no avanza.
¿Te pasó alguna vez sentir que “se habló de todo”, pero lo importante quedó pendiente?
Para entender por qué sucede esto, es clave mirar qué ocurre realmente dentro de los equipos, más allá de lo visible.
Del “yo” al “nosotros”
Un equipo empieza a funcionar de verdad cuando sus integrantes logran pasar del “yo” al “nosotros”.Esto implica dejar de mirar solo los intereses individuales y empezar a enfocarse en un objetivo compartido.
Para que eso ocurra, el grupo necesita:
Tener claro qué quiere lograr
Definir cómo lo va a hacer
Que cada persona asuma un rol
Establecer formas de comunicación y acuerdos básicos
Cuando estas bases no están claras, el trabajo se vuelve confuso y el equipo pierde dirección.
La tarea visible… y lo que no se dice

En todo equipo existen dos niveles de trabajo que conviven al mismo tiempo.
Por un lado, está la tarea explícita: aquello que el grupo dice que va a hacer.
Por ejemplo, organizar un proyecto, cumplir una meta o resolver un problema concreto.
Pero, al mismo tiempo, aparece otro nivel menos visible: lo que esa tarea despierta en las personas.
Miedos, inseguridades, dudas, ansiedad, resistencia al cambio.
Aunque no siempre se expresen en palabras, estas emociones influyen en cómo el equipo se comunica, decide y actúa.
La metáfora de la montaña
Imaginemos un equipo que quiere llegar a la cima de una montaña.
La cima representa el objetivo.
Antes de empezar, pueden aparecer pensamientos como:
“¿Y si no estamos preparados?”
“¿Y si algo sale mal?”
“¿Y si no soy capaz?”
Si estas preocupaciones no se reconocen, se convierten en una especie de montaña invisible. El equipo empieza a rodearla, a demorarse, a distraerse… en lugar de avanzar.
Cuando aparece la pretarea
La pretarea es ese momento en el que el equipo evita el verdadero desafío.
Parece que se está trabajando, pero en realidad se está esquivando lo importante.
No es falta de compromiso, sino resistencia al cambio.
Crecer, aprender o enfrentar algo nuevo siempre genera una tensión interna entre:
El deseo de avanzar
El miedo a dejar lo conocido
Cuando esa tensión no se aborda, el equipo queda atrapado en la antesala de la acción.
Formas comunes de evitar la tarea

La pretarea puede manifestarse de distintas maneras:
Hablar de todo menos de lo importante Reuniones largas, conversaciones dispersas, mucho intercambio y pocas decisiones.
Refugiarse en lo teórico Discursos complejos y conceptos elaborados que no conectan con la experiencia real del grupo.
Centrarse solo en los vínculos Hablar constantemente de cómo se sienten entre sí, sin avanzar hacia el objetivo.
Hacer por hacer Mucha acción, pero sin reflexión ni sentido. Se actúa, pero no se piensa ni se siente.
En todos los casos, el obstáculo sigue ahí, intacto.
El valor de atravesar el proceso
Los equipos que logran crecer son aquellos que se animan a:
Reconocer sus dificultades
Tolerar la confusión sin querer controlarlo todo
Aceptar que no todos piensan igual
Comprender que el otro no es una extensión de uno mismo
La diferencia, aunque incómoda, es una fuente de aprendizaje. En el trabajo en equipo no solo conocemos a los demás: también nos descubrimos a nosotros mismos en situaciones nuevas.
Para cerrar

Un equipo no se define solo por lo que hace, sino por cómo enfrenta lo que le cuesta. Cuando se anima a mirar lo que pasa debajo de la superficie, deja de girar en círculos y empieza a avanzar de verdad.
Ahí es donde la tarea deja de postergarse y el trabajo compartido cobra sentido.



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