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La indefensión aprendida: cuando dejamos de intentarlo antes de tiempo

¿Por qué algunas personas abandonan un objetivo después de varios intentos fallidos mientras que otras persisten hasta alcanzar sus metas?

Esta pregunta llevó al psicólogo Martin Seligman a desarrollar una de las teorías más influyentes de la psicología moderna: la indefensión aprendida.


Este concepto ayuda a comprender por qué, en determinadas circunstancias, las personas pueden llegar a convencerse de que sus acciones no tienen impacto sobre los resultados que obtienen. Como consecuencia, dejan de intentarlo incluso cuando existen posibilidades reales de cambio.

Sus hallazgos tienen aplicaciones en la educación, el deporte, el liderazgo y los procesos de coaching.


¿Qué es la indefensión aprendida?

La indefensión aprendida es un fenómeno psicológico que ocurre cuando una persona experimenta repetidamente situaciones que percibe como incontrolables.

Con el tiempo, puede desarrollar la creencia de que nada de lo que haga modificará la situación.

Cuando esto sucede, disminuye la motivación, se reduce la iniciativa y aumenta la tendencia a renunciar frente a nuevos desafíos.

En otras palabras, la persona aprende que sus esfuerzos son inútiles, aunque objetivamente existan oportunidades para cambiar la realidad.


¿Cómo surgió el concepto de indefensión aprendida?

Durante la década de 1960, Martin Seligman realizó una serie de investigaciones destinadas a comprender cómo reaccionan los seres vivos frente a situaciones adversas.

En algunos de estos estudios observó que, cuando los sujetos experimentaban repetidamente circunstancias que parecían imposibles de controlar, posteriormente dejaban de intentar escapar o modificar la situación, incluso cuando sí tenían la posibilidad de hacerlo.

Estos hallazgos llevaron a Seligman a proponer la teoría de la indefensión aprendida.


¿Qué descubrió Martin Seligman?

Las investigaciones mostraron que la percepción de falta de control puede ser tan poderosa como la realidad misma.

Cuando las personas creen que sus acciones no producirán cambios, suelen reducir significativamente sus esfuerzos.

Entre los principales hallazgos se destacan:

  • La sensación de control influye en la motivación.

  • Las experiencias repetidas de fracaso pueden afectar la confianza.

  • Las creencias sobre nuestras capacidades condicionan nuestras acciones.

  • La percepción de impotencia puede limitar el aprendizaje y el rendimiento.


La indefensión aprendida en la educación

En el ámbito educativo, este fenómeno puede observarse cuando algunos estudiantes llegan a convencerse de que no son capaces de aprender determinadas materias.

Después de varias experiencias negativas, pueden dejar de participar, estudiar o intentar resolver problemas.


No necesariamente porque carezcan de capacidad, sino porque han desarrollado la expectativa de que sus esfuerzos no producirán resultados.

Por este motivo, resulta fundamental generar experiencias de aprendizaje que fortalezcan la percepción de competencia y progreso.


La indefensión aprendida en el deporte

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Los deportistas también pueden verse afectados por este fenómeno.

Una sucesión de derrotas, lesiones o malos resultados puede generar la sensación de que el esfuerzo ya no vale la pena.

Cuando esto ocurre, disminuye la confianza y puede reducirse el compromiso con el entrenamiento.

Por el contrario, ayudar a los atletas a identificar avances, aprendizajes y oportunidades de mejora contribuye a desarrollar resiliencia y mantener la motivación.


¿Qué aporta la indefensión aprendida al coaching?

La teoría de la indefensión aprendida ofrece herramientas valiosas para comprender ciertas conversaciones que aparecen en los procesos de coaching.

Frases como:

  • “Ya lo intenté muchas veces”.

  • “Nada de lo que haga va a cambiar esto”.

  • “Siempre me pasa lo mismo”.

  • “No tiene sentido seguir intentando”.

Pueden reflejar interpretaciones construidas a partir de experiencias previas.

Desde el coaching, resulta relevante explorar estas creencias, identificar los supuestos que las sostienen y generar nuevas posibilidades de acción.


La relación entre indefensión aprendida y resiliencia

Uno de los aportes más importantes de la psicología contemporánea es que la indefensión aprendida no constituye una condición permanente.

Las personas pueden desarrollar recursos para recuperar la sensación de control y fortalecer su capacidad de afrontar desafíos.

La construcción de objetivos alcanzables, el reconocimiento de logros y el desarrollo de nuevas interpretaciones sobre las experiencias contribuyen a fortalecer la resiliencia.


Reflexión final


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La teoría de la indefensión aprendida nos recuerda que no siempre son los hechos los que determinan nuestras acciones, sino la interpretación que hacemos de ellos.

Comprender cómo se construyen estas creencias permite generar nuevas posibilidades de aprendizaje, crecimiento y transformación.

En la educación, el deporte, el liderazgo y el coaching, ayudar a las personas a recuperar la confianza en su capacidad de influir sobre los resultados puede marcar una diferencia significativa en su desarrollo.

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