¿Qué harías si no tuvieras miedo?

5 tips para superarlo

«El último hombre sobre la tierra estaba sentado solo en una habitación. De repente, tocan a la puerta ». –La historia de terror más corta del mundo: Knock, 1957.

¿Sentiste miedo? El miedo es una de las emociones primarias del ser humano, y como todas ellas, no es bueno, ni malo. El miedo es fundamental en nuestra supervivencia, ya que nos aleja de situaciones peligrosas y nos mantiene seguros.


Hasta aquí todo muy bien- el problema surge cuando aparecen miedos disfuncionales, aquellos que ante hechos inofensivos o que no existen, se manifiestan; que lejos de aportarnos algún beneficio, nos bloquean e impiden que alcancemos objetivos e incluso nuestra Realidad Ideal.


¿Huir o atacar o paralizarse?

Probablemente escuchaste que ante situaciones de peligro que nos causan miedo existen dos tipos de reacciones: La de huida, que busca ponernos a salvo lo más pronto posible, y la de ataque o lucha en caso de sentirnos en la capacidad de defendernos en ese momento.


Sin embargo, hay una tercera opción que también es bastante común y es paralizarse. Este tipo de comportamiento se da en los animales y también en las personas, especialmente ante los miedos disfuncionales.

El miedo puede causarnos distintas reacciones.


Por ejemplo, una cabra miotónica -un tipo de cabra doméstica- se congela y cae al suelo cual bloque ante las situaciones de peligro, para que el depredador la ignore y el resto del rebaño escape; por otro lado, los roedores de llanura, al saber por instinto que su depredador – el zorro- es más rápido, se paralizan automáticamente y enlentecen su metabolismo, esperando ser dados por muertos y poco apetecibles, para así ser ignorados y salvar sus propias vidas.


¡No te engañes!


Claramente los seres humanos reaccionamos de forma distinta a las cabras o los roedores; pero presentamos la “sensación” de parálisis en situaciones que interpretamos potencialmente peligrosas y que no estamos tan seguros de salir airosos en su ejecución.

Estas situaciones pueden ser: un examen, hablar en público, dar un concierto, el miedo a fracasar y ser lastimados física, intelectual o emocionalmente, y el posible rechazo, siendo este último claramente disfuncional, habitando en nuestras interpretaciones.


Inconscientemente todos tenemos miedo de las cosas anteriormente mencionadas; el problema yace en la mente – que tiene la capacidad de adelantarse a las situaciones peligrosas – que nos frena con la finalidad de proteger nuestra vida o salvarnos de una experiencia negativa.


Los miedos vienen de nuestros propios juicios, y está en nosotros fundamentarlos para determinar si son válidos o no y así evitar que un miedo disfuncional se apodere de nuestra vida. A continuación, te dejo 5 consejos que te ayudarán a reflexionar tus miedos, re-diseñarlos y abrir posibilidades:


Tip 1: Habita la emoción

La mejor forma de partir, es conociendo el miedo que sientes desde su raíz. Adéntrate a este sentir y ponle un nombre, descubriendo así cómo te impide lograr tus objetivos. Pregúntate, cuál es el valor que te aporta este miedo y la veracidad que le diste hasta el momento; ¿lo vale?


Analiza el sentimiento de miedo que tienes.


Tip 2: Pregúntate: ¿Es real?

La mayoría de veces el peligro puede ser imaginario; es decir que nace de nuestra mente y lo absurdo. Separando los hechos reales de las interpretaciones que les damos, ayudará a cambiar nuestras conversaciones internas y cambiarlas por juicios de posibilidad.


Tip 3: Mira el lado positivo

Cuando estamos a punto de enfrentar grandes cambios o decisiones, sentir algo de miedo no está mal – de hecho, es sano-, pues nos permite parar un momento y preguntarnos sobre las precauciones que podemos tomar; si debemos ir con más cautela; pensando en las consecuencias que traerán consigo nuestras decisiones y permitiéndonos abrir un abanico de posibilidades.


Tip 4: Habla con un Coach

Conversar con un Coach profesional te ayudará a detectar con facilidad las creencias limitantes que se apoderan de ti a partir de esos miedos disfuncionales que sientes. Este será un proceso de acompañamiento que te permitirá cambiar el observador que eres y así abrir nuevas posibilidades.


Tip 5: Hacelo a pesar de todo

¡No hay nada mejor que enfrentar tus miedos! Para ello te aconsejo tener en cuenta dos cosas importantes: Ir poco a poco y pedir ayuda. Por ejemplo, si tienes miedo a hablar en público, no te propongas hacer en inicio una práctica frente a 200 personas; empieza a practicar primero con personas de confianza, luego en una clase de pocas personas y así, poco a poco afrontar tus mayores retos.


¡Puede ser divertido!

A muchas personas, las experiencias extremas -como las películas de terror o las historias de miedo- les encantan. Esto se da porque la respuesta de lucha o huida tiene una parte satisfactoria y se relaciona incluso con la excitación sexual. Aquellos individuos con un sistema de dopamina eficiente, se divertirán experimentando el miedo desde un lugar controlado; otros, sin embargo, no consiguen que su cerebro lo entienda como algo divertido y lo siguen asociando a un peligro.


Recuerda entonces, que el miedo como emoción está ahí para prevenirnos de algo, la forma en que elegimos transitarlo e interpretarlo es la que marca la diferencia entre abrirnos o cerrarnos posibilidades.


¿Qué harías si no tuvieras miedo?

Es hora de alcanzar tu Realidad Ideal ¡Empezá a formarte hoy con nosotros! y vence los miedos que están bloqueando tu potencial.

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